Visita de Benedicto XVI: una cara provocación

¿Cuánto va a costar al bolsillo de los españoles la visita del Santo Padre, quien dice ser  Vicario de Cristo? ¿Por qué aceptamos su provocación, su carácter machista y retrógrado y sus clases de moral? ¿Quién es él para dar lecciones de ética cuando es su Iglesia la que está repleta de casos de pederastia y de encubridores del delito?


Respeto la libertad de cada individuo. Respeto al católico como ellos piden que se les respete pero ¿Por qué ellos no respetan a las personas que deciden no seguir su moral? Con esta visita papal –que podríamos considerar como auténtica cruzada–, la Iglesia católica vuelve a mostrar su carácter arrogante al tratar de imponer su moral. Se creen los dueños de la ética verdadera y eso es lo peor.

La visita de Benedicto XVI ha supuesto bastantes millones de euros. Un excesivo derroche en tiempos de crisis para un acontecimiento que no ha llegado a las expectativas, a los españoles no nos ha interesado demasiado. El mensaje de pobreza de Jesús lo han borrado.

Este viaje ha sido una clara provocación en busca del enfrentamiento social. ¿Cómo puede un líder de masas reivindicar en pleno siglo XXI el papel en el hogar de la mujer? Vaya homilía rancia y casposa propia casi del siglo XVI. Sus esfuerzos serán en vano, no lograrán frenar el progreso en derechos sociales.

Una vez más, el fundamentalismo católico se ha hecho presente. Hay quienes con tal de insultar al Presidente Zapatero, no dudan en aprovechar la visita del Papa. ¿Qué sentido tiene exigirle su presencia en los actos de Fe católica? Ninguna. Zapatero ha sido amable y cordial recibiendo a Benedicto XVI. Es Jefe de Estado pero la Iglesia ha querido dejar claro que ésta, era una visita apostólica. Aún así, el Gobierno ha estado representado en los actos religiosos en todo momento, algo que no entiendo siendo éste un Estado aconfesional pero que debe caminar hacia la laicidad. Es un error frenar el proyecto sobre la Ley de Libertad Religiosa.

La comparación del laicismo actual con el anticlericalismo de los años de la II República sólo es muestra de un escaso conocimiento de España y su situación real. Una cosa tengo clara: no sería malo volver a algunos aspectos de los años de la República. El problema es si a dónde nos dirigimos es a los tiempos de la Inquisición. La Iglesia tiene pendiente una disculpa a la democracia española por haber apoyado una dictadura y bendecido pelotones de fusilamiento.

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