Cada uno agita su bandera

           Imágenes: ABC y La Vanguardia

Parece que nuestros políticos, cada día más desprestigiados, son expertos en no resolver problemas. A veces incluso en levantar polvorines y batallas que solo tienen como fin el rédito electoral con la peligrosa consecuencia de dividirnos como sociedad en un momento tan complicado como este. Lo que está sucediendo en Cataluña es prueba de ello.

Mucho han cambiado las cosas desde aquella famosa afirmación de José Luis Rodríguez Zapatero en 2003 sobre la reforma estatutaria –“apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”– y la convocatoria electoral del próximo 25 de noviembre.

Zapatero cometió el error de valorar sus capacidades en exceso y creer que en dos tardes el problema estaría resuelto y el entonces líder de la oposición y ahora presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al sector político y mediático de derecha extrema, emprendió una injusta y sucia guerra contra el pueblo catalán con el beneficio electoral como único objetivo (recordarán el “España se rompre” , el boicot a productos catalanes y continuas provocaciones). Esquerra Republicana y su aspiración independentista la llevaron a querer más y el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha jugado siempre con su nivel de soberanismo a conveniencia del momento político.

Desde hace bastante tiempo, el diálogo sereno y negociación política sobre el grado de autogobierno catalán y el sistema de financiación era una necesidad y una exigencia. Avanzar en ambos sentidos teniendo presente siempre la opinión del pueblo catalán, del resto de los españoles y la barrera infranqueable que marca nuestra Constitución mientras no sea reformada.

La bronca política, las campañas de odio suscitadas en ambos sentidos y el oportunismo político parecen haber obligado a los catalanes a dividirse en dos orillas y crear a su vez una muralla entre Cataluña y el resto de España.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha conseguido que las próximas elecciones giren exclusivamente en torno a la independencia o no independencia catalana. Justificar sus terribles recortes sociales (rebajas salariales a los empleados públicos, euro por receta, cierre de ambulatorios, eliminación de subvenciones a guarderías, tasas universitarias más altas…) con la idea llevada hasta el extremo de que el problema es que el Estado estrangula a Cataluña. Atrás quedó la postura del diálogo y de la unión para agitar la bandera del independentismo junto a la correspondiente dosis de demagogia.

Y en toda esta batalla, el PP tiene la mayor de las responsabilidades por su comportamiento en el pasado. Ellos fueron quienes en lugar de avanzar por la senda del respeto y el diálogo emprendieron la batalla territorial. Quienes juegan junto a CIU con los sentimientos nacionalistas de ambas partes. Españolizar Cataluña o explicar España como “una grande y libre”. Crispación y populismo que están sirviendo a la derecha catalana y española para ocultar su gestión económica y los recortes con los que nos están destrozando.

Ambas partes parecen estar dispuestas a llevar su batalla hasta el final en un país intervenido, que no es capaz de levantarse, mientras los únicos que pagan son los ciudadanos a excepción de los que más tienen. Solo el diálogo sereno y la negociación leal y honesta podrían iniciar el cierre de esta brecha. El PSOE juega o debería jugar otro papel importante con su alternativa federal. Eso sí, abandonando las contradicciones o ambigüedades y tomándose en serio, al fin, la recuperación de la tremenda confianza ciudadana perdida. Veremos qué mensajes pueden dejarnos en este sentido las citas electorales pendientes y la interpretación de los resultados. Por el momento, cada uno agita su bandera a conveniencia sin pararse a pensar en las consecuencias sociales que puedan derivarse.

Anuncios
Etiquetado

4 pensamientos en “Cada uno agita su bandera

  1. danigamez dice:

    Diego, como bien podrás recordar, cuando pudimos conceder en aquellas jornadas en Aranjuez, dejaba claro que el independentismo catalán podía subir. En España no se entiende la idea de Estado plurinacional. Rodríguez Zapatero lo intentó y no hace falta recordar cómo terminó todo. Catalunya hace muchos años que intenta encajar en este Estado que tan difícil se lo pone. Las aspiraciones nacionales no solo quedan en la gestión de la crisis. Sencillamente, se pide un trato más justo, para la Comunidad que representa el 20% del PIB de todo el Estado. En Catalunya no todo se puede mirar desde el prisma de la derecha o izquierda. La variable identitaria también tiene mucho peso. Léete este artículo de Xavier Sala-i-Martín, profesor de la Universidad de Columbia. Una fuerte abrazo http://salaimartin.com/randomthoughts/item/451-el-tiro-por-la-culata.html

    • diegobarbas dice:

      Dani, completamente de acuerdo como bien sabes en que Cataluña merecía y merece un trato bastante más justo. La clase política es la que ha hecho imposible alcanzar un acuerdo y la derecha nacionalista española la que ha profundizado más y más en la brecha. La crisis económica no es solo lo que está detrás de esa aspiración a un trato justo pero CIU ha decidido tirarse al monte dentro de un discurso electoralista. Cataluña no puede proclamarse independiente por sí misma y es algo que sabe todo el mundo. En lugar de recurrir a la demagogia y el discurso fácil con el que se pretende “incendiar” la calle sería necesario que de una vez por todas se ponga fin al problema autonómico. De ello depende la convivencia de todos nosotros. Si fuese catalán me molestaría que mis representantes agiten la bandera independentista cada vez que conviene. Aún así, todo el respeto a quien se defina como independentista quien debe también saber que el límite está en la Ley que es igual para todos. Abrazo!

  2. danigamez dice:

    La cuestión, es que ahora el principal partido del arco parlamentario, CIU, no está levantando la estelada para obtener réditos electoralistas. Hay un rumbo muy claro. En 4 años se celebrará sí o sí un referéndum.

    Por cierto, hablas de legalidad. Pero cuál? Esta próxima legislatura en Catalunya se tendrá lista una ley de consultas para poder decidir y preguntar a los ciudadanos. ¿No es esta la máxima de la democracia? Si el TC tumba esta ley, ¿qué mensaje mandará España a los ciudadanos y ciudadanas catalanes? Que su voto y su opinión no vale absolutamente nada en democracia, ¿como ya pasó con el Estatut y lo del “cepillo”? Lo mejor que podría hacer España es actuar con sentido común, con lealtad ante la democracia y las libertades y mirar un poco hacia arriba, donde David Cameron se ha sentado al lado de Salmond para consensuar un referéndum independentista.

    La cosa va en serio. No son algarabías ni electoralismos. Catalunya quiere un Estado, las próximas elecciones lo demostrarán y el futuro Estado catalán es imparable. La UE se puede permitir que Catalunya se quede fuera del euro? Que pasaría con España, podría salir también del euro? No hay nada escrito, y piensi que Europa se colocará al lado del sentido común y de la libertad si el proceso es pacífico, democrático, libre y amplio.

    De momento, la parte más importante se está cumpliendo. 1,5 millones de personas a la calle para reclamar un Estado para Catalunya sin ningún tipo de incidente. Por otro lado, ahora mismo Mayor Oreja dice que con el independentismo catalán se tendrá que hacer lo mismo que con ETA. Qué recuerdos debe pensar. Fascismo en estado puro http://www.europapress.es/nacional/noticia-mayor-oreja-afirma-igual-hizo-frente-eta-debe-hacer-frente-movimiento-independentista-catalan-20121015125631.html

    • diegobarbas dice:

      El señor Artur Mas agita ahora la bandera independentista, como no ha hecho en otros tiempos, porque ahora es la mejor manera de rendir cuentas ante.una ciudadanía machacada por sus propios recortes. El discurso independentista es muy fácil ahora en Cataluña

      Los catalanes tenéis todo el derecho a expresaros y a apostar por el independentismo pero la Constitución marca un camino. La expresión de la voluntad popular también tiene frenos y límites. si no, ¿puede una mayoría absolutamente democrática alterar, por ejemplo, un derecho fundamental? Si la apuesta es la independencia el camino es la reforma de la Constitución y la consulta a todos los implicados. Cataluña no puede declararse independiente se mire como se mire.

      Es la clase política la que ha puesto a los catalanes entre la espada y la pared y la que hace más profunda la brecha. La Diada fue importante sí y el mensaje que el 25 de noviembre salga de las urnas también. Eso sí, la trampa de Artur Mas es considerable porque la elección no solo gira en torno al proyecto independentista. El mensaje nacionalista y el victimismo y populismo desmedido son armas muy fáciles con las que arrimar el ascua a tu sardina. Hace dos años CIU no hablaba de independencia. Y cuando en el 96 apoyó a Aznar en el Gobierno de España tampoco ¿Por qué no ha condicionado sus apoyos en política nacional a una vía de independencia? No puedo dejar de ver el oportunismo en todo esto. Si no lo hay ¿ por qué toda la carrera hacia el 25N gira en torno a la posible secesión?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: