Derecho a decidir con las cosas claras

Los ciudadanos catalanes merecían una campaña mejor y más real porque, tal y como están las cosas, decidir el futuro de su comunidad para los próximos cuatro años no es un asunto menor. Podían y debían hablar de su situación y posición con el resto de España, pero también de educación, de sanidad, medio ambiente, situación económica y  política fiscal, planes de igualdad, dependencia… de todo un proyecto político para los próximos años y todo lo que tiene que ver con el bienestar de los ciudadanos.

Artur Mas, en su único afán de alcanzar la mayoría absoluta ante el dudoso éxito de su gestión, decidió secuestrar parte del debate reduciéndolo al máximo a la cuestión de la independencia de Cataluña. No tuvo por qué convocar elecciones pero lo hizo y las convirtió en un plebiscito a favor o en contra de un plan soberanista que aparece en CIU solo en determinados momentos. Lo cierto es que lo ha conseguido porque el resto de candidatos poco han hablado del resto de cuestiones –Joan Herrera sí que fijó el objetivo también en la gestión de la crisis desde el primer momento– y han acabado poniendo el acento en la independencia catalana, la España federal y el inmovilismo, o en cualquier caso, en el derecho a decidir. Recordemos que el Govern catalán es el primero en implantar el copago sanitario, el tercero en solicitar el rescate económico, sube las tasas universitarias de forma contundente, etc. Había mucho más.

También parecía pasar desapercibida la implicación de Convergència Democràtica de Catalunya en el Caso Palau, pero la publicación de El Mundo que atribuía al president Mas y a Jordi Puyol cuentas en Suiza ha generado todo un torbellino que no parece tener fin a pocas horas de que se abran las urnas.

Dejando a un lado el contenido de ese más que dudoso supuesto borrador policial, conviene preguntarse en qué condiciones acuden los catalanes a votar. A la tensión  y las llamadas desesperadas a una mayoría absoluta desde la que se pretende construir una senda independentista express, convirtiendo estas elecciones autonómicas en un plebiscito, hay que añadir en el último momento la sombra de la corrupción alimentada de forma extrema desde un diario y el Gobierno que, en lugar de poner el punto y final necesario para que los ciudadanos acudan libremente a votar, juega a la confusión.

Las catalanas y los catalanes tienen derecho a decidir libremente las políticas para su futuro inmediato eligiendo a su próximo president, pero unos y otros han conseguido polarizarlos, enfrentarlos y crispar a todo un país. Esperemos que, pese a la tensión y presión insuflada, su elección sea la mejor para los próximos años. Merece la pena añadir y tener claro que ni Artur Mas es Cataluña ni los ataques a su persona suponen un ataque a todo el pueblo catalán que es quien ahora debe hablar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: